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La Guillotina - revista de poesía
Director: Pablo Montanaro
Laprida 994 5to. "A" (1187) Buenos Aires. Tel. 4963-8392
E-mail: pablomontanaro@interar.com.ar
Publicación de la Asociación de Poetas Argentinos (APOA)
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EDGAR BAYLEY EN ESTADO DE ALERTA
por Pablo Montanaro

Con su ensayo Realidad Interna y Función de la Poesía (1966), Edgar Bayley se sumerge de lleno en el terreno de la creación poética. Para ello parte de un supuesto, expresado por Roland Barthes, que plantea que la obra de arte es lo que el hombre le arranca al azar. Se pregunta "de que modo decidir en qué casos no es azar, y sí unidad orgánica en el más alto nivel posible". De ahí a pensar en la captación del sentido y el valor de la obra, está a un paso. "Lo que importa en el oficio del poeta es ser verdadero", dice Bayley, porque es lo mismo que "reconocer los propios límites, la forma o la condición personal". Ahí pone el punto inicial de la actividad creadora porque la poesía es "el ejercicio de la posibilidad propia". (...)
Bayley creyó siempre que la poesía era posible desde el estado interno del hombre. Una poesía intensa, vibrante, como su propia voz, que emerge de la potencialidad de un espíritu alimentado por la infinita riqueza de la imaginación, los sueños y los deseos. Apuesta de vida en estado de alerta, tal cual fue su espíritu poético.

POEMA DE EDGAR BAYLEY

Tu mar o tu mañana o la esperanza

cualquiera fuese el apuro y el llano
la tregua del alba o mi fortuna
o tu ausencia o el viento en que dormitas
o tu mano o el labio inatendido
o las orillas y el aire de tus sienes

cualquiera fuese mi estrella o mi memoria
yo quedo en tus dos arcos
equivocando el vuelo
sin saber ya más y preguntando
con solo mi amor de pocas voces

di tu nombre y el día de mi casa
alcánzame la furia de tu sueño
tu mar o tu mañana o la esperanza.

HORACIO PRELER

Proceso impuro

Escribir es un proceso impuro,
es ver lo que hay oculto
en los profundos hoyos de la soledad,
desterrar los viejos papeles
reunidos en la infancia.
Desde el principio de las cosas
huimos hacia un lugar donde la piedra
creaba los sueños ardientes del verano.
Los hombres caminaban junto al mar
construyendo ciudades
que se deshacían en la mañana.
Y siempre el viento soplando despiadado,
soplando sin tregua.
Arriba el cielo,
abajo la tierra desolada,
a lo lejos,
el horizonte sin límites de las preguntas.

RAFAEL VASQUEZ

Kosovo


Lejos, la muerte.
Siempre lejos, mientras no dé en el blanco
y el blanco esté en nosotros.
El resto son noticias,
la razón de la fuerza,
la historia que se lee más allá de los libros
y de las pesadillas,
el miedo corrosivo que atraviesa fronteras
y atraviesa los ojos.
¿Dónde están las fronteras?
Como siempre la gente queda en el justo medio
del crimen.
Después vendrán las fotos y las explicaciones,
nadie hablará de errores, de culpas, ni de muertos.
Sin historia, ni casa, ni animales,
¿quién volverá a su tierra o a su ciudad fantasma
seguramente ajena?
Qué importa si el que vuelva ya nunca será el mismo.
Tradiciones, recuerdos, inútil geografía,
pactos equivocados, odio sumado al odio,
y el gran vigía del mundo con su sorda ceguera.

POESÍA DE VENEZUELA

EUGENIO MONTEJO

Adios al siglo XX


a Alvaro Mutis

Cruzo la calle Marx, la calle Freud;
ando por una orilla de este siglo,
despacio, insomne, caviloso,
espía ad honorem de algún reino gótico,
recogiendo vocales caídas, pequeños guijarros
tatuados de rumor infinito.
La línea de Mondrian frente a mis ojos
va cortando la noche en sombras rectas
ahora que ya no cabe más soledad
en las paredes de vidrio.
Cruzo la calle Mao, la calle Stalin;
miro el instante donde muere un milenio
y otro despunta su terrestre dominio.
Mi siglo vertical y lleno de teorías...
Mi siglo con sus guerras, sus posguerras
y su tambor de Hitler allá lejos,
entre sangre y abismo.
Prosigo entre las piedras de los viejos suburbios
por un trago, por un poco de jazz,
contemplando los dioses que duermen disueltos
en el serrín de los bares,
mientras descifro sus nombres al paso
y sigo mi camino.

HUGO MUJICA: "EL POETA PERMANECE EN LA RECEPCION DE LA PALABRA"
Entrevista de Pablo Montanaro

Hugo Mujica (Buenos Aires, 1942) escribió su primer poema una tarde en la cocina de un monasterio trapense, donde permaneció siete años en silencio. "Se pone el sol tras la ventana de la cocina. El té está casi listo", fueron las primeras palabras que aparecieron como el sol en el horizonte. Durante esa experiencia con el silencio, Mujica empieza a volverse "escucha y a darme cuenta que las cosas hablan", afirma.
Antes de la experiencia con el silencio, en los convulsionados años sesenta Mujica estudió Bellas Artes, Filosofía, Antropología Filosófica y Teología y, posteriormente, arribó a los Estados Unidos, exponiendo cuadros en Grendwich Village, compartiendo el mismo gurú con Allen Ginsberg y fue un hippie más en aquel superrecital de Woodstock.
Es autor de los libros de poesía Escrito en un reflejo (1987), Paraíso vacío (1992), Para albergar una ausencia (1995) y Noche abierta, editado por Pre-Textos en España el año pasado. Entre sus ensayos figuran Kenosis (1992), La palabra inicial (1995) y Flecha en la niebla (1997).

- ¿Qué sentido tiene la poesía?
- El sentido está en lo gratuito y en lo inútil. La poesía es un espacio de celebración donde las cosas se dicen porque sí y no para otra cosa. En el libro La palabra inicial expreso que "en la poesía la palabra se dice como palabra y no como señal de otra cosa". Esa es la gratuidad. La palabra prosaíca, por así decirlo, es la palabra utilitaria que es instrumento para señalar otra cosa. La palabra es su propio fin. Las cosas de Dios son las que son sin para qué ni por qué.

Dos poemas de Hugo Mujica

Hay un alma

apenas la sed
descubre sin cubrir, apenas el agua
acaricia el borde
sin extender la herida,

es lo ausente lo que más
se muestra,
lo olvidado lo que más se espera.
hay un alma

lo dice la sed y
el agua

lo calle el olvido, la herida
abierta entre el sueño
y la vigilia

el naufragio de todo reflejo
en la trasparencia olvidada.

Sobre mi escritorio

en una ventana,
junto a una lámpara,
vislumbro a un anciano

como en un escaparate
donde la muerte se anuncia y olvida.

tiempo inmóvil la espera,
o cayendo

como lo ya polvo
del mundo cae,
ahora y callado, sobre mi escritorio

como lo ya muerto de todo
me va mostrando la vida.

CHARLES BAUDELAIRE: LA VEJEZ, LA UNION DE LOS OPUESTOS
Por Ezequiel Jáuregui


Todos los textos de Charles Baudelaire parecen estar centrados en la duplicidad, es decir se puede hacer un recorrido por toda su obra desde lo apolínico y dionisíaco que concentran todos sus trabajajos, desde Las Flores del Mal hasta sus Salones o críticas de arte pasando por La Fanfarlo y por cuanto texto escrito por Baudelaire se nos presente.
El bien y el mal son uno de los ejes principales que tomaron los distintos críticos de Baudelaire para criticar su obra y donde más se puede observar esta duplicidad es en la mujer que se nos presenta en Las Flores del Mal. Todos los estudios sobre la mujer dentro de los poemas coinciden en que hay dos mujeres opuestas, la mujer ángel, representada biográficamente por la señora Sabatier y la mujer satánica, por Juana Duval.
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